martes, 24 de marzo de 2009

BESO ROBADO

En cualquier acto, el acto es una mera circunstancia, un accidente. Un acto no admite capacidad de trascendencia si no existe de por medio una señal que pueda considerarse secundaria; mejor, enigmática, secreta: una señal que en apariencia no lo sea. En esa señal oculta, camuflada, late algo parecido a la traición. Sólo en esa su esencia traidora, delatora, el acto se consuma. La delación fue la argamasa con que se maceró el mundo, que al séptimo día se desperezó a la vida sin sospechar que el breve acto de una recta entre dos puntos encarna únicamente una entelequia de la geometría.
El arte, que es un acto semejante al de la creación del mundo, lo es en tanto cobija delaciones en su seno. El espectador se ve súbitamente inmerso en una escena cretense: su misión es derrotar al Minotauro sin conocer su aspecto, descubrir en qué recoveco del sinuoso laberinto se aloja el monstruo cuya existencia da sentido al sacrificio de las vírgenes. El artista, Odiseo taimado al bastidor, se recrea en el engaño, ofrece pistas falsas, encubre el signo que realmente significa. Si la contemplación –la caza– es exitosa, el lienzo se descubre nupcialmente como acto de contenido pleno.
Me pregunto por qué me gusta tanto esta pequeña tela prerrevolucionaria, este Fragonard que narra una escena de género banal en unos cuerpos que en breve perderían su cabeza bajo el incisivo acero de la fraternidad. En el cuadro todo es pura ambigüedad, y mil microrrelatos se entrecruzan. La dama, ¿es dama o cortesana? Su rechazo, ¿es real o un mero gesto entre el temor, la sorpresa y la coquetería? ¿Se trata, como reza el título del lienzo, de un “beso robado”, o es una estratagema del pintor para aturdirnos? ¿Cómo ha llegado el mozo hasta los elegantes aposentos? ¿Se conocen la dama y el muchacho más allá de esa improvisada cámara amorosa o es ese encuentro el primero que se da en verdad entre ellos? Tal vez él ensilla a diario el caballo de la dama, y ella se apoya distraídamente en el zagal ruborizado para ayudarse en la montura. O quizá es que el jovenzuelo ha decidido al fin relegar la prudencia y poner a su amante en compromiso con un beso en escenario inconveniente. Porque no están solos: al fondo hay otra estancia ocupada por más damas, que hablan y juegan. ¿Es su juego clandestino, son maledicentes sus palabras? ¿Murmurarían de la azorada damita si supieran lo que ocurre en la cámara contigua? Seguramente todas ellas tienen algo que ocultar: sus intrigas las hermanan sin saberlo. El echarpe que cruza la tela une dos narraciones, dos mundos en apariencia distanciados y sin embargo próximos en sus pulsiones más bajas. Pero no. No es nada de eso. Hay algo que se escapa, que nos deja con el encantamiento de los labios en el aire como el aleteo de una promesa sin cumplir.
Ah, no: ahí está. Es ese pie, ese pie que, agazapado, mancilla ingratamente la seda fastuosa del faldón. En ese pie se anula la inocencia de la acción y esta adquiere su sentido verdadero. Esa pisada no es torpeza: es un acto insano de sutil dominación, la primera línea delatora de un relato de final infausto. No en ese beso: en ese pie todo acaba de empezar, todo está por escribir.

13 comentarios:

Elvira dijo...

Hola Ana: He buscado una foto más grande de este cuadro para poder ver bien todo lo que nos cuentas. Está aquí:

http://images.quickblogcast.com/114196-106548/Fragonard.JPG

Gracias por tu lectura de esta obra. La dama está entre el quiero y no quiero, o entre el sí quiero pero que no me vean... Muchos besos

Morgenrot dijo...

Y yo que creo que ese beso es deseado , consentido y gozado por ambos. Sólo hay un matiz , y es que es un beso prohibido, de ahí el intento de ocultarlo coincidente con el asegurarse, por parte de la dama, que no haya sido más que algo de dos.

Magnífico lienzo y artículo.

Un abrazo

ana de la robla dijo...

Y el pie del mozo, Elvira y Morgenrot, no os olvidéis del pie del mozo: en esa seda pisoteada por el zagal desclasado hay un presagio de la guillotina por venir...
Besos deseados y consentidos para ambas :-)

Only dijo...

Me ha encantado la elección y el ejercicio que propones ..:)
estoy segura de que en una tertulia con este tema en vivo , habría decenas de interpretaciones de cada detalle, incluído tu pie..sobre todo, si las tertulianas fuéramos mujeres, :)
Yo voy a ser buena, y creo que la delicadeza con la que le toma la muñeca compensa el "pisotón" .

En cualquier caso, estoy de acuerdo en que todo está por escribir....afortunadamente para ellos :)

Un beso , mejilla contra mejilla, querida :))

ana de la robla dijo...

Pues ahora que lo dices, querida Only, ningún varón ha roto lanza por aquí, al menos por el momento... Temerán nuestras extravagantes interpretaciones :-) Tal vez la próxima semana os proponga un ejercicio similar, pero más interactivo...
Beso cheek to cheek :-)

Antonio Tello dijo...

La mano de la dama contradice la inclinación del cuerpo y la ofrenda de la mejilla. No hay robo, sólo deseo de ocultación y, en el pie, como en el descaro del joven, acaso el preludio de la revolución. Bello post, Anna.
p.d. Por cierto, en Cuaderno de notas de Manuel T. he escrito sobre las distintas experiencias del Minotauro, Teseo y Odiseo en el laberinto, entendido éste como representación del mundo.
Abrazos

ana de la robla dijo...

¡¡Buena mirada la tuya, Antonio!! Agradecida quedo. En cuanto a lo que me dices que has escrito... para allá me voy. Un beso soleado.

Luis Lópec dijo...

¿Se trata de una pintura o de una película?
Ahora en serio, he visto algo de Fragonard en el Louvre, y aunque no es de mis favoritos, esta obra tiene su "aquel" ¿aquel?
Por último, no creo que sea un beso robado, claramente la escena está preparada. Demasiado teatral.
Beso posado.

ana de la robla dijo...

Mmm, me temo que miras el cuadro con ojos de fotógrafo :-) Besitos fotogénicos.

Bardamu dijo...

Pues no conocía ni el cuadro ni el autor y no le hubiera sacado tanta miga en un primer vistazo. Pero lo que me ha impactado es la posibilidad de que el muchacho la ensillara el caballo todos los días. Claro, de ahí que el pie se esté situando en el estribo. Qué mente más sucia tengo.

ana de la robla dijo...

Pues "va a ser que sí" :-D

leo dijo...

Juraría que te había dejado un comentario hace días; algo hice más seguro. Pero no importa, porque así he tenido ocasión de volver a echarle un vistazo a ese beso robado que me sugiere muchas historias.
Un beso.

ana de la robla dijo...

Pues ya lo siento, preciosa Leo, no me gusta perderme tus palabras, pero a esta orilla no llegaron. Gracias por tu retorno. Un beso.